martes, 17 de abril de 2018

Puerto del Boyar-Casa del Dornajo-Casa Fardela-Benaocaz


Desde el puerto del Boyar (1110 m) iniciaremos inmediatamente la subida al puerto de las Presillas (1257m), tras cruzar el joven Guadalete y visitar algunas de las fuentes donde nace. Desde aquí aún seguiremos subiendo hasta alcanzar los 1300 m en el km 3, con interesantes vistas de la sierra del Endrinal. Hasta Benaocaz (800 m) es una larga y suave bajada de unos 7 km. Toda la ruta es de gran interés y bastante asequible, por discurrir a través del corredor que se forma entre las cumbres del Endrinal y las sierra de Coargazal y Jauletas. Los puntos de interés se centran en el antiguo centro ganadero de la casa del Dornajo, hoy día en estado ruinoso, en el Quejigo del Dornajo, catalogado como árbol singular, en las múltiples e históricas fuentes y, por supuesto, en los innumerables mirador con vistas a cerros emblemáticos como Monete, San Cristóbal, Simancón, Reloj, Silla. Finalmente pasearemos por el barrio Nazarí de Benaocaz.
Datos: Distancia: 10,1 km / Desniveles: +244 -533 m.


Una vez más iniciamos una ruta en el puerto del Boyar. Siempre preferimos aparcar en el mirador superior y deleitarnos con esa primera vista del corredor del Boyar.

Falla del Salto del Cabrero y al fondo sierra de la Silla.

Sobre nosotros el impresionante pico del Monete (1444 m). Desde el puerto bajamos al merendero buscando una cancela pequeña donde se inicia la ruta. No confundir con una cancela grande donde se iniciaba antes de ser cerrado el sendero del Salto del Cabrero.

Tras cruzar la cancela encontramos al joven Guadalete, en pocas ocasiones con agua, que aquí empieza a encauzarse como río. Desde aquí iniciamos la subida a las Presillas siguiendo un camino escalonado y muy rocoso.

Fuente que de forma convencional se acepta como nacimiento del río Guadalete. (Más información). Aunque hay otras surgencias a distintas alturas…

…como esta, que también aportan su agua al río gaditano. A partir de la cota superior que se observa en la imagen las aguas van al arroyo Garganta y de este al Majaceite.

Un indicador nos señala la calera del Navazo con panel informativo sobre la producción artesanal de la cal viva.

Rápidamente nos elevamos y comenzamos a percibir mejor el entorno; coronando la imagen la sierra del Pinar, donde destaca, a la derecha, el cerro San Cristóbal (1554 m). Junto al pino en la esquina inferior izquierda la calera, y ocupando el centro de la foto un precioso navazo o zona llana, sin árboles, entre montañas donde aparecen ocasionalmente varios perezosos.

Dejando a nuestra izquierda grandes torcales del Peñón Grande y La Sierrecilla, avanzamos hacia el puerto de las Presillas (1257 m), pero antes vemos esta formación rocosa con un diminuto refugio que conocemos como Garita de las Presillas.

Una vez superado el puerto cruzamos un muro e iniciamos un descenso, a la derecha aparece una dolina donde pudo existir un antiguo pozo de nieve. Hemos resaltado su estructura para apreciarlo mejor.

Seguimos subiendo por la antigua vereda que señalan los mapas como vereda de las Presillas, y a medida que lo hacemos el paisaje se aleja hasta localizar varios pueblos: Arcos, Bornos, Espera, Prado del Rey y Villamartín.

El sendero culmina en un puerto (1300 m) que además es límite entre Grazalema y Benaocaz. A partir de aquí iniciamos el descenso por los Navazuelos Fríos por la antigua vereda del Tejar hasta Benaocaz.

Las lluvias de marzo y abril de 2018 han hecho aparecer decenas de escorrentías y manantiales ocasionales en la cabecera del arroyo de las Piletas, que forman sonoras cascadas, como este ya cerca de la casa del Dornajo.

Entre escorrentías, manantiales y afloramientos de agua superficiales en las eras y huertos del caserío logramos acercarnos al Quejigo del Dornajo, quercus catalogado como árbol singular de Andalucía por sus características visibles en la fotografía. Aún sin hojas nuevas y con las antiguas marcescentes ya perdidas, luce esa impresionante raíz aérea que una escorrentía en su base fue dejando al aire con tanta lentitud que le permitió al quejigo seguir profundizando a la vez que creaba corteza protectora similar a la del tronco. Como vemos parece «flotar» sobre el terreno y estar en mal estado, casi terminal, pero no es así, sus raíces profundizan bien y no presenta heridas de podas abusivas. Más información.

Desde el quejigo regresamos al camino y a la casa del Dornajo. Por encima de ella aparece ese precioso paso entre alineaciones rocosas que en su momento designamos «valle de las Encinas Gemelas» por la abundancia de estos árboles pareados.

El entorno de la casa del Dornajo (los dornajos son artesas para dar de comer a los cerdos, para otros usos o en general pesebres para dar de comer a toda clase de animales) es el ideal para hacer una parada. Esta antigua cortijada y centro ganadero, situada en el camino de Grazalema a Benaocaz pudo disponer de esos pesebres y de ahí su nombre. Sobre ella varias cimas del Endrinal.

En sus cercanías encontramos la fuente de la Casa del Dornajo, como vemos a tope de agua.

Una vez pasada la fuente el terreno se eleva y aparece el valle de Jauletas, situado entre los montes de este nombre (a la izquierda) y los de Coargazal (a la derecha). En la base del valle, una zona más oscura de vegetación, marca un singular pinar (pinaleta de Jauletas) que contrasta con la vegetación autóctona de la zona. Si nos fijamos bien en la zona gris-rocosa del primer plano, veremos muros de piedra seca que son corraletas ganaderas del Dornajo y que algunos han confundido con los cercanos Santos Lugares.

Otro valle grandioso que aparece al elevarnos, camino ya de Fardela, es el del arroyo de las Piletas. Por esa zona está la finca de Mítano y sus cascadas.

El paisaje cercano se vuelve cada vez más agradable, cruzando zonas rocosas de gran belleza y vistas por momentos más amplias, hasta encontrar esta angarilla que nos da paso al hábitat de casa Fardela.

Lo primero que distinguiremos es la fuente de las Nueve Pilas Picás. Su manantial, que vemos en primer plano vertía agua a raudales formando un arroyo, cabecera del Pajaruco. Más abajo la arqueta-registro y el pilón con las nueves pilas labradas en piedra caliza.

Entre nacimientos superficiales y arroyadas, llegamos a casa Fardela, otro importante centro ganadero en estado lamentable, situado ya en la cuesta de ese nombre. Por su derecha y evitando en esta ocasión el arroyo que encharca el camino…

…llegamos a la fuente de Fardela, curiosamente sin caudal en su único caño, no por falta de agua del manantial, sino por desconexión de la tubería de aporte. En su frontispicio aparece el año 1978.

Evitando múltiples afloramientos de agua en la ladera, que alimentan al arroyo Pajaruco, llegamos a esta cancela como vemos muy encharcada de las lluvias del día anterior. Nueva sierra aparece a la izquierda, la del Caíllo, que ya nos acompañará hasta Benaocaz. A partir de aquí el sendero se convierte en carril para…

…cruzarse pronto con el Pajaruco, que superamos sin mucha dificultad por unas pasaderas.

Ya a las puertas del pueblo encontramos esta tradicional fuente de Benaocaz, conocida como la del Tejar. Su pilar podría ser un sarcófago romano adaptado, y la tapa de este aparece a sus pies, con un canal tallado por donde discurre el agua. El superior sirve de abrevadero a los animales de mayor porte y el otro a los más pequeños. También fue lavadero. Su denominación da nombre a la antigua vereda del Tejar. Más información.

Desde la fuente, solo nos queda tomar el camino de los Nazaríes y llegar en pocos minutos a Benaocaz. Al terminar el sendero peatonal empedrado, debemos torcer a la derecha si queremos visitar el barrio Nazarí de Benaocaz, formado por «restos arquitectónicos correspondientes al siglo XVII y XVIII, momento en el que el pueblo alcanza un mayor esplendor y se reforman la mayoría de las viviendas. Hoy en día, el barrio conserva el entramado urbanístico parcelario y la volumetría de las casas». Texto tomado del blog Prehistoria del Sur, donde se puede leer un amplio reportaje del mismo.
  
Mapa de la ruta

Perfil de la ruta

©del texto y fotografías Pedro Sánchez Gil
©de la publicación «Senderismo Tercer Tiempo»

2 comentarios:

Carlos dijo...

Una preciosa ruta que como siempre nos explica de maravilla. saludos cordiales

Pesangil dijo...

Gracias Carlos por tu comentario. Un saludo. Pedro Sánchez.