jueves, 3 de octubre de 2013

VISITA AL CASTILLO DE CARDELA O DE FÁTIMA. UBRIQUE

Partiendo desde Ubrique por una carretera local, que en algún tramo coincide con una vía pecuaria y que circula paralela al río Ubrique, nos acercamos al castillo de Cardela o de Fátima, visitamos algunos vestigios del poblado cercano y aprovechamos para conocer un par de fuentes, la laguna y otros interesantes lugares. Para acceder al castillo es imprescindible contar con permiso de la propiedad. Aunque partimos de la cancela privada, antes de entrar nos acercamos a visitar la fuente y el pilón de Fátima.

Datos: 4,5 km (Ida) / Unas  2:30 horas (Ida) / 17-Abril-2013 /Desnivel acumulado: 263 m.


El pilón de Fátima está en una de las laderas del cerro, cerca del Castillo árabe y la antigua villa de Cardela. Se encuentra en una zona muy húmeda, en la que hay varias fuentes cercanas.

Fuente de Fátima. Es un nacimiento cercano al pilón anterior, restaurada en 1998; se compone de un pilón de mampostería con varios caños y los dueños de la finca han construido una pequeña alberca de recreo que recoge una parte del agua y un abrevadero para el ganado. Es una de las fuentes más importantes de la zona.

Una vez visitadas las fuentes volvemos sobre nuestros pasos y accedemos al carril privado que da paso al castillo. Pronto aparece en el horizonte SE el cerro Mulera (535 m) por la ladera de La Fresneda. El hecho de no pertenecer ni al Parque Natural de Grazalema ni al de los Alcornocales, le ha privado de la protección que sería deseable, lo que ha permitido la proliferación de construcciones en sus laderas.

Desembocadura del río Ubrique en el embalse de los Hurones. Aunque el único enlace visual se establecía con la fortaleza de Matrera (la orografía circundante le impide conectar con Aznalmara, Arcos, Ronda Olvera…), el castillo dominaba parte del valle del Majaceite y los llanos del Guadalete, ambas, vías principales de penetración cristiana hacia territorio nazarí.

El grupo, ese día muy numeroso por estar integrado por El Tercer Tiempo más los amigos de Ubrique, a los pies del gran crestón calizo sobre el que se asienta la fortaleza de Cardela.

Siguiendo la colada del arroyo de los Cidrones (en muchos mapas aparece como Lidrones de forma errónea) llegamos al mismo borde de la falla que ha provocado estos enormes farallones que alcanzan los 150 m de caída en el flanco sudoriental.

El buitre nos observa desde uno de los muchos posaderos.

Pronto llegamos al collado que da acceso al poblado y la fortaleza. Es el único paso natural practicable, siendo el resto de muy difícil acceso. Abandonamos la colada, torcemos a nuestra izquierda y encontramos una zona llana con bastantes restos de corraletas y caseríos en ruinas. Anexo a una de esas construcciones, el imprescindible horno.

En la zona del collado, encontramos la hermosa laguna de Fátima, situada entre una de las laderas de la sierra homónima y el cerro del Torero. Se trata de un "perezoso" que se seca en verano; a su alrededor, varias fuentes: la de Fátima y la del Torero (o del Torerito) entre otras.

En épocas lluviosas la laguna es muy extensa, llegando a tener más de cincuenta metros de diámetro.

Las ranitas de de San Antón son muy abundantes en la laguna.

Todo indica que en esta zona llana, entre el cerro del Torero y el promontorio de Cardela, hubo un intenso cultivo de cereales. El grupo sale de la amplia era camino de Fátima.

Nos introducimos en el encinar que vemos en la foto anterior y siguiendo una vereda llegamos a los primeros vestigios del poblado de Cardela.  Los muros de la villa son muy toscos y se han conservado artificialmente, aprovechados como apriscos para el ganado.

La naturaleza nos impresiona una y otra vez y nos evoca las enormes dificultades de la guerra fronteriza en nuestra sierra.

El blanco manto floral de  ombligueras (Omphalodes commutata) suaviza y dulcifica la dureza del relieve.

La primera impresión trasluce lo inhabitable del recinto fortificado, más orientado a dar cobijo a la población de la villa en caso de ataque que a soportar un asedio prolongado. Poco sabemos de sus orígenes. Debió formar parte de los dominios de Omar Ben Hafsum (m.918) durante la gran sublevación mudéjar. El Rawd al Qirtas la cita en 1293 y las crónicas cristianas a partir de 1313.

En 1472, don Rodrigo Ponce de León la conquista valiéndose del ardid de presentar batalla en la zona que da a la villa mientras un grupo de hombres capitaneados por su hermano Manuel, entraba por sorpresa por un “postigo” secreto abierto a espaldas de la fortaleza. Al año siguiente, Cardela se perderá en el contexto de las luchas nobiliarias de la época, siendo reconquistada definitivamente a la caída de Ronda en 1485 para integrarse en el señorío de las Siete Villas de la Sierra. Por entonces, se despuebla e inicia su proceso de ruina.

Batalla de Cardela y prisión del Rey de Algeciras por los Caballeros de Jerez, S. XIV-XV (Copia de un fresco de la antigua Casa Capitular, S. XVII-XVIII. Biblioteca Municipal de Jerez). Se ven anotaciones como “Villa De Cardela” y “RIO MAJA A ÇEITE”.

Primera puerta de la fortaleza, cuya muralla se adapta a las irregularidades del terreno a lo largo de unos 125 metros. Después, una segunda entrada, cubos y una torre poligonal de defensa que dominaba el acceso.

Ya en lo alto vemos el lugar por donde hemos entrado.

Perspectiva aérea imaginaria desde el ENE levantada por Alfonso Hurtado. “El elemento fundamental que mediatiza la estructura arquitectónica del hisn es la perfecta adaptación al enriscamiento donde se asienta, circunstancia ésta común a todos los castillos de la Serranía; pero en Cardela la orogenia representa un papel tan fundamental que se puede decir sin exageración que la fortaleza es el mismo roquedal en sí, al que se han añadido las obras indispensables para hacerlo inexpugnable”. (El castillo de Cardela en Ubrique-Rodrigo Valdecantos).

Croquis general de planta (El castillo de Cardela en Ubrique. Rodrigo Valdecanto).

La torre albarrana, unida al resto de la fortaleza mediante una coracha, hoy deteriorada y con paso arriesgado sobre el vacío. Al no existir torre del homenaje, es posible que por esta zona estuviera el acceso (“postigo”) por el que penetraron los primeros conquistadores.

Derrumbe en la ventana de la torre albarrana de vigilancia.

El Grupo, haciendo equilibrios de vuelta al núcleo de la fortaleza.

Imagen poco usual de un Ubrique que se alarga desde el Salto de la Mora hasta la Garganta de Barrida. Tras él sobresale, a la izquierda, el pequeño macizo que forman los cerros Atochar, Saltillo y Chaparral, a su derecha la sierra de Ubrique donde se encuentra el pico del Gamón (1109 m), toda la zona del Algarrobal y sus aljibes y cae hacia Garciago y Puerto Tirado.

Abusando de zoom acercamos al lejano peñón del Berrueco (902 m). La zona verde que asciende ladera arriba nos señala la senda más fácil y habitual para subirlo.

A siete kilómetros en línea recta y a un poco de más altura que nosotros aparece Benaocaz, enclavada en un marco inmensurable. Bajo el pueblo el valle que forma el arroyo Seco camino de Ubrique, más o menos paralelo a la Calzada Romana. Por encima el horizonte se llena de topónimos que hacen las delicias del senderista: Jauletas, Pajaruco, Las Mesas, Fardela, Endrinal y por fin el gran Caíllo.

Bajo uno de los lienzo de la muralla crece una importante población de ombliguera (Omphalodes commutata), endemismo de las sierras calizas. 

Detalle de la flor de la ombliguera.

Los dos aljibes situados en la cota máxima del cerro, uno de 20.000 y otro de 3.000 litros, éste último probablemente destinado a abrevadero de animales. Ambos son de planta cuadrangular y comparten uno de sus lados menores. “...con curiosa cubierta a dos aguas longitudinal al eje mayor, los trasdós rellenos de hormigón, presentando la cubierta al exterior la superficie plana” (Rodrigo Valdecantos).

El aljibe debía rellenarse por una abertura cenital, hoy desaparecida, con agua traída a lomo de caballerías desde alguno de los cercanos manantiales.

Tras la visita los visitantes se reagrupan en una de las praderas.

Bajando hacia la cancela de entrada localizamos gran cantidad de buitres.

Encantados de la visita y agradecidos a nuestro guía Francisco Cabello, de Ubrique, nos despedimos del lugar con esta última vista del gran peñasco que alojó a Cardela. Apenas podemos distinguir en la crestería algún vestigio de lo que fue el castillo.

Track de la ruta sobre mapa de Topohispania.

Texto y fotografías: Ernesto Pangusión y Pedro Sánchez

BIBLIOGRAFÍA
• PÉREZ ORDOÑEZ, Alejandro. Cardela, clave de la frontera occidental del reino nazarí de Granada.
• PUERTO CASTRILLÓN, Carla. Sobre una colección de dibujos del siglo XVIII de la Biblioteca Municipal Central de Jerez.
• VALDECANTOS, Rodrigo. El castillo de Cardela en Ubrique.

3 comentarios:

Trotones de Arcos dijo...

Estupenda entrada. Cardela,cuantas historias de moros y cristianos.Estuvimos a punto de ir en primavera acompañados de un conocedor de su historia, pero no cuajó la idea. Saludos.

Pilar dijo...

Hola.

Quisiéramos saber cómo habéis logrado el permiso para llegar hasta el castillo y hacer la ruta.

Gracias.

Tercer Tiempo dijo...

Saludos Pilar. Uno de los componentes de nuestro grupo de senderismo conoce a los propietarios y el se encargó de gestionarnos el permiso. Entiende que de forma pública no pueda aportarte más información. Contacta con la gente de Ubrique (hay varios grupos de senderismo) a ver si por ahí tienes suerte.