miércoles, 29 de enero de 2014

ACANTILADO DE BARBATE O DEL TAJO

CAÑOS DE MECA - PLAYA DE LA HIERBABUENA
El acantilado de Barbate o del Tajo es una esplendida muestra de las fuerzas de la naturaleza, en este caso la actuación de los procesos geológicos sobre un gran sistema de dunas y la erosión que provoca el mar sobre el continente. El acantilado alcanza su plenitud cerca de la torre del Tajo para descender suavemente hacia Barbate. Sendero lineal de unos 7 km que puede quedar en 13 km si a la ida buscamos y entramos en los diversos miradores y al regreso lo hacemos como paseo directo. Está situado dentro del Parque Natural la Breña y Marismas del Barbate.
Datos de la ruta: 13 km (7 + 6) / 3h 30min (2 + 1,5) / Altitudes: Entre los 4 y los 115 m / Enero’14.



El sendero dispone de buena señalización y cartelería tanto en la entrada de Los Caños como en la de Barbate. Si partimos de Los Caños, como fue nuestro caso, al final podemos optar por seguir hasta la salida de Barbate o bajar a la playa de Hierbabuena.


Llegamos al punto de inicio, procedentes del cruce de Vejer donde tomamos dirección a los Caños de Meca, cruzamos el caserío y cuando intuimos el final aparcamos. Antes de llegar a la cancela de entrada nos asomamos a un mirador donde pudimos fotografiar el final de una de las playas de Los Caños (Guadalupe), a nuestra derecha.


El cercano Farode Trafalgar sobre su tómbolo “avanzando” sobre el océano.


Y la playa del Castillejo, a nuestra izquierda. En ella se inician el acantilado de Barbate y por el pinar transcurre el sendero.


Cancela y cartelería al principio del sendero. Está todo un poco escondido, la localizaremos al final de la calle, donde se inicia un carril de salida e inmediatamente después del cerramiento perimetral de un hotel.


Enseguida el sendero, una vereda muy arenosa, empieza a elevarse y nos permite apreciar el océano y otra vez el tómbolo de Trafalgar.


Al regreso hicimos esta otra foto con la marea más baja quedando visible el arrecife del Cañaveral.


En este primer tramo aparecen los pinos deformados de mil maneras por la acción del viento de Levante.


El origen de este pinar que nos acompaña durante todo el trayecto está en la decisión de los habitantes de la zona, hace más de un siglo (1895 a 1926), de repoblar el lugar con pino piñonero principalmente para fijar el avance de las dunas litorales y proteger al suelo de la erosión, además de la obtención del apreciado piñón.


Playa del Castillejos, con difícil acceso, pero no imposible a la vista de las pisadas de los paseantes.


Rápidamente nos vamos a elevar de los 15 m iniciales por encima de los 90, por una duna blanda, trabajosa en el avanzar y como vemos muy pisoteada por los muchos senderistas y ciclistas que hacen diariamente el trayecto.


Parte más empinada del sendero, mirando hacia atrás, descarnada y con raíces superficiales.


Cada vez que podemos abandonamos el sendero oficial y nos asomamos al impresionante acantilado, ya de 70-80 m en este tramo aún inicial del camino. El gran escarpe es aprovechado por una amplia pajarera que disfruta de lo inaccesible del terreno como refugio y lugar para anidar: gaviotas, garcetas, garcillas, estorninos…


Al llegar a los 90-95 m de altitud se forma una agradable meseta con grandes ejemplares de pinos y otra vegetación arbustiva como palmito, lentisco, buenas masas de enebro marítimo, coscoja, mucho romero, zahoreña… y un sendero más duro por el que se prospera con rapidez.


A nuestra derecha vemos esta empalizada que nos anuncia otro mirador. Estamos a la altura de Punta del Tajo y Punta Paloma.


Nos asomamos con respeto a una pequeña ensenada donde se agitan las aguas entre los restos del acantilado.


Fotografiamos una de estas “puntas” como vemos marcada por una profunda grieta debida a la acción del océano en su parte baja hasta que consiga su desmoronamiento.


En cambio en la parte alta es el viento el que actúa afilando el saliente sobre el que llegamos a apreciar cómo se divisa el agua del mar por un orificio.


A la vista la cercana torre del Tajo.


Otra barrera de madera nos avisa del mirador del Acantilado. Estamos en la culminación del mismo, sobre los 100 m. Abajo la plataforma de abrasión que actúa como metralla con oleaje fuerte sobre la base produciendo el clásico proceso de erosión, transporte y sedimentación en las playas cercanas.



En las cercanías de la torre la valla de madera se refuerza con un muro de piedra tras el cual podemos disfrutar de múltiples perspectivas de los grandes precipicios.


La Torre del Tajo fue construida en el S. XVI con la misión de servir de vigía ante las incursiones de los piratas berberiscos, formando parte, junto a otras torres almeneras, de un complejo sistema defensivo. Es la segunda torre en cuanto a altitud de la provincia (13 m).


De estos enormes paredones surgen manantiales de agua potable. Al estar formados por estratos permeables (calcarenitas sobre todo) e impermeables como base (margas arenosas) hace que se filtren las aguas pluviales, se almacenen y aparezcan por el corte del acantilado, formando desde pequeños humedales a importantes manantiales que llegaron a ser aprovechados para suministro. Los musulmanes los llamaron Caños de Meca.


Si nos fijamos en la foto anterior llegaremos a distinguir sobre las aguas unos puntitos que son estos surfistas.


Dejamos el concurrido lugar e iniciamos el descenso hacía Barbate que ya vemos al fondo. El sendero arenoso se ha convertido en una amplia pista reforzada por zahorra que llegará ya hasta el final del trayecto.


El caminante disfruta de la vista del mar que une su color al del cielo y de cómo el acantilado se va haciendo cada vez más suave hasta llegar a convertirse en playas y marismas que rodean Barbate.


Las aguas transparentes nos permiten ver los fondos marinos en contraste con la vegetación que baja por la ladera hasta la misma orilla. Al fondo, tras Barbate, la sierra del Retín.


De pronto observamos que el paredón queda a nuestra izquierda. Ya comentamos que los acantilados se formaron inicialmente tras la aparición de una falla, una de cuyas fractura puede ser esta y que en las cercanías del atlántico facilitó la formación de este impresionante acantilado de gran desnivel de Barbate, el de mayores dimensiones de Andalucía.


En este punto tenemos la disyuntiva de optar por estos dos senderos. La amplia pista nos lleva hasta la carretera donde acaba el sendero oficial, alejándonos del mar. La vereda de la Playa nos conduce hacia la costa. Nosotros optamos seguir el camino que traen los senderistas.


Ya vemos perfectamente la playa de Hierbabuena desierta en este soleado pero fresco día de enero.


El camino se vuelve otra vez arenoso pero muy agradable con zonas sombreadas.


Seguimos una senda que sale a nuestra izquierda y localizamos la fuentede la Hierbabuena, pensamos de un origen similar a los Caños de Meca.


Damos por finalizamos el trayecto en esta rotonda ya a las puertas de la playa de Hierbabuena. Volvemos sobre nuestros pasos aunque aun podríamos seguir la vereda de la Playa durante unos 500 m hasta la carretera ya muy cerca del puerto de Barbate.

Recomendamos visitar en Naturaleza, Sitios y Gentes la entrada "Los Chorros de Tío Alberto". Visita a este lugar, desde la playa de la Hierbabuena, por la base del acantilado.

5 comentarios:

Carlos dijo...

Fenomenal como siempre, y además unas fotografias buenísimas. Saludos

Sbtn Sbtn dijo...

Precioso lugar. Todo un acierto haber elegido esta ruta. Viendo las fotos y leyendo el texto me habéis transportado hasta allí. Enhorabuena

Tercer Tiempo dijo...

Gracias por vuestro comentario "Carlos" y "Sbtn". Un saludo

Conchi dijo...

Preciosa ruta muy bien narrada, gracias.

Tercer Tiempo dijo...

Gracias Conchi, un saludo.