sábado, 15 de abril de 2017

SENDERO RÍO GUADIARO: ESTACIÓN DE JIMERA DE LIBAR – ESTACIÓN DE BENAOJÁN –CUEVA DEL GATO

En este recorrido vamos a unir dos senderos oficiales: Río Guadiaro y Cueva del Gato. El primero une las estaciones de Jimera de Líbar con la de Benaoján (7,8 km) al que nosotros uniremos el de la cueva del Gato (2,2 km). El profundo y sinuoso valle labrado por el Guadiaro siempre fue aprovechado para desplazase entre estas localidades malagueñas, primero por las vías pecuarias y después por el ferrocarril. Los tres caminos de agua, hierro y térreo avanzan entre las abruptas laderas de las sierras del Palo y Benaoján por un lado y las del Conio por el otro, en un paisaje apretado, dominado por la encina, el quejigo, el jergen y los árboles de ribera. Nuestro sendero, generalmente de tierra apelmazada, con tramos cortos de gravilla y algunos pasos rocosos, alternando subidas y bajas, siempre deja a la izquierda a la vía y al río (salvo un pequeño tramo inicial que va entre ambos), con el que solo contacta directamente en escasos lugares, aunque al final acabaremos cruzándolo para acceder a la cueva del Gato.
Datos: Lineal / Distancia: 10 km / Desniveles: +256 -197 / 3 horas 30 minutos / Abril 2017.




Iniciamos la ruta en la estación de Jimera de Libar, hasta la que hemos llegado en tren desde la de Benaoján.


En lugar de iniciar el sendero por donde señalan los indicadores oficiales decidimos hacerlo por el lugar opuesto, teniendo así una toma de contacto inmediata con el Guadiaro, es decir, entre la vía y el río.



Un pequeño arroyo riega las huertas de la zona y el excedente vierte al Guadiaro en este punto a veces muy encharcado.


Pronto aparece este gran paso superior sobre la vía. Lo cruzamos para localizar al otro lado el sendero oficial…


…pero antes fotografiamos la pequeña estación de Jimera de Líbar, alrededor de la cual se ha formado una pequeña barriada del pueblo, situado a 2 km.


La ruta está señalizada con estos hitos, paneles e indicadores en diversos puntos. El sendero coincide en todo momento con la Cañada Real del Campo de Gibraltar.


Ya en el sendero, veremos a nuestra izquierda vía y río, hasta que la primera se introduce en un túnel y tras su salida se cambia el orden. La tupida vegetación hace apenas visibles las aguas.


En esta imagen de 2004, en el que hicimos el sendero en dirección contraria, se observa muy bien el encajonamiento del río entre inclinadas laderas. Hemos notado como hace solo 13 años el cauce estaba mucho más despejado de vegetación.


El suelo del sendero, de tierra apelmazada, presenta siempre buen firme y comodidad para andar salvo en esta primera rampa maltratada por una escorrentía y en algún tramo rocoso, pero siempre sin dificultad.


En la fecha de nuestra visita, aulagas y jergenes en flor competían en darle al lugar un tono amarillento muy bonito con sus flores.


Tras su nacimiento, las raíces de la encina abrazaron a las rocas que fueron elevándolas con el crecimiento del árbol, favorecida esta subida por la desaparición del suelo por las escorrentías.


La ruta, generalmente cercana al río y a la vía, a veces se aleja para salvar el cauce de algún arroyo, como en este caso el del Águila.


En todo momento el camino se adapta a la sinuosidad del terreno con tramos llanos, subidas y bajadas.


Miramos atrás para fotografiar este tramo elevado donde un antiguo corrimiento dejó a la ruta apenas sin sendero, como vemos bien protegido. La seguridad se completa con un cable de “línea de vida” al otro lado que la vaya de madera.


La ladera que se inicia a nuestra derecha culmina en los altos del Conio, del Unicornio (1268 m) y decenas de cerros por encima de los mil metros.


La ladera de la izquierda, más abrupta, culmina, según el tramo, en las sierras del Palo, el Chaparral o de Benaoján.


El tramo férreo Algeciras-Ronda fue de difícil construcción, debido a la configuración del terreno y el desnivel entre localidades. Ante la imposibilidad de pasar el trazado por los pueblos de la zona hubo que construir estaciones en sus proximidades que dieron lugar a barriadas alejadas de los centros urbanos: Benaoján-Montejaque, Jimera, Cortes.


El sendero transcurre por un bosque mediterráneo auténtico, con predominio de la encina, el quejigo, el algarrobo, el acebuche y su correspondiente matorral. Al acercarnos al río aparece el bosque galería con vegetación de ribera: chopos, fresnos, sauces, olmos…


«El río Guadiaro desemboca en el Mediterráneo después de recorrer 183 kilómetros y salvar más de 700 metros de desnivel. Es uno de los ríos más importantes de la Cuenca Hidrográfica del Sur. Se forma en la confluencia de los ríos Guadalcobacín y Guadalevín, cerca de Ronda, y delimita al Parque Natural Sierra de Grazalema por su parte este. Durante su recorrido recoge el agua de río Gaduares y varios arroyos, uniéndosele el río Genal a la altura de Casares y el río Hozgarganta a la altura de San Martín del Tesorillo, terminando su recorrido en la localidad de Torre de Guadiaro». Tomado del folleto de la Consejería de Medio Ambiente Sendero Río Guadiaro.


Coincidiendo con la zona de Las Angosturas el río se encaja, el tren debe utilizar un túnel para atravesar las estribaciones de la sierra de Benaoján y el sendero ser labrado sobre la roca caliza.


Al elevarnos en esta zona percibimos mejor el río, su valle, las laderas salpicadas de quejigos que destacan por su color verde claro y el trazado de la vereda. La vía del tren parece haber desaparecido al estas oculta por el segundo túnel.


Paso singular.


Llegamos a este lugar donde cruzamos un riachuelo por un puente de madera. Nos volvemos para fotografiar la antigua venta del Arroyo de la Dehesa, aunque en otros mapas el torrente aparece con el nombre arroyo del Pozo del Moro.


Despuntan las primeras casas de Benaoján, más adelante lo harán las de su estación. (Imagen de mayo de 2008).


La presencia de ruedas de molino adornando los patios y entradas de alojamientos rurales y caseríos nos recuerda la proliferación de molinos bien surtidos de agua por un Guadiaro al que raramente le falta este elemento.


En este punto acaba el sendero Río Guadiaro y empieza el de Cueva del Gato. Si lo deseamos podemos hacer un alto y visitar la barriada de la estación de Benaoján-Montejaque (denominación oficial), donde disponemos de varios establecimientos para comer,…


…o el cercano y tras fuertes lluvias abundante nacimiento de los Cascajales (imagen de junio de 2004).


Nosotros continuamos y enseguida encontramos esta represa.


Un promontorio rocoso de fácil acceso nos permite elevarnos y obtener una buena panorámica.


Enseguida llegaremos a la zona recreativa que rodea a la cueva. Para acceder a ella será necesario cruzar este puente en mal estado (vista después de cruzarlo),…


…hecho no siempre posible pues cada año suele ser cubierto ocasionalmente por las aguas del Guadiaro desde que fue semidestruido por una riada hacia 2009. Pese a las promesas que con cierta periodicidad recoge la prensa, aún no ha llegado la necesaria reparación. “Málaga hoy”.


Tras pasar bajo un puente aparece este encantador lugar. Y tras trepar por unos escalones labrados en la roca nos encontrarnos…


…con la gran boca abierta del gato sobre la cual, en imágenes más lejanas, aparecen dos oquedades que recuerdan a los ojos del felino.


Un murete nos permite adentrarnos unos metros en este gran complejo de galerías subterráneas que forman el “Sistema Hundidero-Gato” con las dos bocas que le dan nombre situadas a casi 3 km en línea recta una de la otra, enlazadas por una galería principal de más de 4 km con 25 lagos y un desarrollo de galerías secundarías que eleva la cifra hasta los 8 km de pasadizos subterráneos. Más información en el “blog de Manuel”.


El tren es un magnífico y complementario medio que nos ayuda a regresar a nuestro punto de inicio. Haciendo un estudio previo de los horarios de paso por Jimera y Benaoján, en ambos sentidos, es fácil encontrar un viaje de ida o de regreso. En nuestro caso tomamos un tren a las 9:36 en Benaoján que en 7 minutos nos llevó a Jimera.


El perfil nos permite apreciar las continuas subidas y bajadas. No obstante no debe llevarnos a equívocos, la ruta es fácil, sencilla y muy agradable.


Bibliografía: Folleto "Sendero Río Guadiaro". Consejería de Medio Ambiente.
Fotografías: Pedro Sánchez Gil y Antonio Pérez Vidal.
Clic sobre las fotos para verlas ampliadas.

1 comentario:

Carlos dijo...

Una ruta fantástica que habéis iluminado con bellas fotografías, ese puente algún día lo arreglaran, pero el recorrido es bellisimo, saludos desde San Fernando.